miércoles 26 de marzo de 2008

Mayo del 68 y sus efectos en la educación.

“Moi, bo-bo”. Cuarenta años después.
Artículo publicado en "Asturias Liberal" (26/3/08) ,"Diario de América" (29/3/08)
,"La Nueva España" (2/4/08) y "España Liberal" (19/5/08)

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La revolución de Mayo del 68, la primavera libertaria librada a golpe de adoquín burgués, cumple 40 años. He de detenerme hoy en su impacto sobre la educación, prestando atención a algunas de sus contadas aportaciones y a sus previsibles fracasos en este sector estratégico que por algo fue el fulminante de la explosión reivindicativa. La revuelta de los estudiantes supuso un terremoto en Francia de magnitud difícilmente mensurable desde nuestros días, pero cuyos efectos se dejan sentir hoy en muchos sectores de la vida social y cultural europea.

Luc Ferry ministro de educación con Jean-Pierre Raffarin, fue uno de los primeros pensadores y políticos en hacer un llamamiento a la cordura. Se inició con él, un cambio de rumbo en las filosofías educativas “soixante-huitards” que culminan con la victoria de Sarkozy, para el que este es un tema capital de su programa. Son tres los síntomas de fracaso en el sistema francés que invitan a pensar en un diseño erróneo: los altos índices de abandono escolar, la violencia en las aulas y el remanente de analfabetismo que aún subsiste en la sociedad. Bien pudieran ser los rasgos propios de la escuela española actual y en tal medida merecen nuestra atención.

Sea la siguiente relación, un breve resumen de esas filosofías pedagógicas, mejor entendidas si se hermanan con los rasgos de la enseñanza tradicional que tratan de derogar y sustituir. A saber: Innovación dogmática vs. Tradición; Motivación vs. Esfuerzo; Libertad vs. Autoridad; Educación como preparación para la vida adulta vs. Imperio de la juventud.

1. Tradición identificada como dogmatismo vs. Innovación.
“Oubliez tout ce que vous avez appris. Commencez par rêver. “
/ Olvídese de todo lo que ha aprendido. Comience por soñar/

La pedagogía de Mayo hace tabla rasa de los “dogmas” del pasado. Significa la revuelta del individuo contra la tradición, en la creencia de que todo cuanto se transmite del pasado es malo y debe ser puesto en duda. Se olvida que una inmensa parte de los contenidos que el niño necesita para desarrollarse, no le son inducidos sino transmitidos por sus padres o maestros. Tal es el caso del dominio del lenguaje o los rudimentos culturales que le permiten coexistir en sociedad.
Así pues, esta idea troca el rol de la escuela como transmisora de conocimientos, por una trasmisora de afectos en la que el educando debe construir su realidad y protocolos de aprendizaje confiando en la espontaneidad, la inventiva y la creatividad del propio niño.

2. La motivación como fin en sí misma vs. Cultura del esfuerzo
« Vivre sans temps mort et jouir sans entrave. »
/Vivir sin tiempos muertos y disfrutar sin trabas/

Otra de las ideas heredadas del espíritu de mayo es la que afirma que la motivación previa debe conducir al nacimiento del interés del educando por la asignatura, y refugia en ese cobijo moral a las víctimas de la molicie. La pedagogía del 68 concede prioridad a la motivación sobre el esfuerzo personal del alumno, hasta hacer de ella una realidad con fin en sí misma que está por encima de los efectos que busca. Sin embargo tengo para mí, que asegurado el “enseñar deleitando” del maestro, ha de ser ese esfuerzo personal el que lleve al alumno hacia el interés, pues aquel le precede siempre y solo ha de resultar atractivo e interesante lo que previamente ha constituido un desafío.
Levemente emparentado con la motivación, vive otro legado plúmbeo del 68 más cercano del maquillaje estadístico, como es la promoción automática del repetidor y el paso de curso con dos y tres asignaturas suspensas. El mérito del joven que invierte su tiempo y esfuerzo en el aprendizaje, queda inmediatamente desnaturalizado cuando las reglas del juego cambian en favor del que sigue la cultura del mínimo esfuerzo, produciendo un efecto contagio en sus compañeros y mutando la figura del profesor en la de un animador de ocio.

3. Autoridad vs. Libertad sui generis…
“Il est interdit d'interdire.”
/Prohibido prohibir./

En su manifiesto reivindicativo, los estudiantes de Nanterre resumían lo que habrían de ser los principios pedagógicos de esa nueva universidad, metáfora y punta de lanza de la nueva escuela y la nueva sociedad libertaria. En el punto tercero del manifiesto afirma el redactor: “Los exámenes y concursos en su forma actual deberán desaparecer y ser sustituidos por una evaluación continua basada en la calidad del trabajo realizado durante todo un período. El suspenso en una asignatura, en la forma actual, no sanciona siempre la pereza o falta de aptitud del alumno sino, con frecuencia, la falta de enseñanzas.”
En efecto,”la falta de enseñanzas” y la ausencia de talento en algunos docentes, existía en el París del 68 igual que en la España de hoy día o en las stoai de la Grecia clásica. Sospechamos también de la existencia en aquellas remotas épocas de muchos malos estudiantes hambrientos de excusas a los que la abolición de los exámenes resultaba atractiva.
Sin embargo, eliminar las pruebas evaluadoras como demandaban los "bourgeois bohèmes" bo-bo's parisinos, abría las compuertas de una laxitud ingenua, de la que, curiosamente, ya estaba de vuelta la educación soviética, estricta, meritocrática y eficaz hasta extremos insospechados a despecho de lo que pudiera parecerles a los del adoquín. Una escuela sin pruebas y citas solemnes en las que el educando haya de rendir cuentas del propio esfuerzo, es la metáfora de un mundo adulto en el que prima una libertad no reglada, mal entendida y que conduce al joven a bajísimas cotas de tolerancia a la frustración cuando no quedan satisfechos sus caprichos y objetivos.

4. Imperio de la juventud vs. Educación como preparación para la vida adulta.
« Cours camarade, le vieux monde est derrière toi. »
/Corre camarada, el viejo mundo está detrás de tí. /

La última de las aportaciones del M68 es el culto a la juventud. El escolar es bombardeado, con la inestimable colaboración de la sociedad de la información, con la idea de que hacerse mayor es sinónimo de decadencia y decrepitud en lugar de experiencia y sabiduría. Por ello vive de acuerdo con los preceptos de Peter Pan en una escuela que en lugar de prepararle para la transición a la vida a adulta, le predispone en contra de un mundo de los adultos en el que se niega a integrase y en el que sólo ingresa tarde, mal y a regañadientes.

El idealismo de los estudiantes de mayo nos dejó hermosas sentencias anónimas pintadas sobre los muros de París. Una de las más bellas es:

“seamos realistas, pidamos lo imposible”…

Una humilde enmienda retrospectiva: "seamos idealistas, pidamos una educación realista”.

Marcos A. Díaz

lunes 17 de marzo de 2008

Argüelles “El Divino”, un liberal asturiano en las cortes de Cádiz.

... ¡Viva "la Pepa"!...
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Una de las más hermosas estancias del Congreso de los diputados, es el salón de los pasos perdidos. Por él transitan los diputados para sus ruedas de prensa y meditan los exordios camino de la sala de sesiones. Allí en una de sus cuatro esquinas, bajo el polvo de la Historia y la indiferencia de los padres conscriptos, dormita el busto de un ilustre orador y político, asturiano de origen y españolísimo de corazón.
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Agustín de Argüelles, riosellano de verbo ágil y patriota liberal, fue uno de los padres constituyentes de Cádiz que en 1812 abrieron la ventana de la edad contemporánea en nuestro país. Dotaron a España, por vez primera, de una Constitución, en que se reconocía al pueblo y no a la monarquía, como sujeto de la soberanía nacional. Tal es, su no siempre reconocida importancia histórica y la magna aportación de nuestro ilustre paisano.
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Apodado “El Divino” por su elocuencia y facundia, destacó desde joven por su destreza en el uso de la palabra, y el dominio de varios idiomas. Entre ellos figuraban las lenguas clásicas, el italiano, el inglés y el francés, idioma que aprendió de un clérigo galo huido de la revolución y refugiado en su casa de Ribadesella. Sus estudios de leyes en la Universidad de Oviedo y la cercanía con el gijonés Jovellanos le orientaron en un principio por la carrera diplomática, pero por azares de su juventud acabó en la Real Caja de Amortizaciones, y en Inglaterra. Allí en 1806, negocia infructuosamente una paz con los ingleses en representación de la Caja y la Corona, y allí le sorprende la invasión napoleónica de 1808, el levantamiento del dos de mayo y la Historia.
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La Junta de defensa de Asturias es la primera de toda España en organizarse y enviar representantes al extranjero en busca de ayuda contra el francés. Una delegación en la que estaba presente el Conde de Toreno, amigo de Argüelles, desembarca en Inglaterra y con su ayuda y contactos consiguen la adhesión británica a la causa de la Independencia. La isla se convirtió entonces en el destino de todas las juntas provinciales de defensa y “El Divino” adquirió una relevancia a los ojos de sus compatriotas que supo aprovechar a su regreso.
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Siendo Cádiz el último reducto libre de una España resistente, las cortes se reúnen en la milenaria ciudad y Argüelles, de 34 años, es nombrado diputado por Asturias. En la redacción de “La Pepa”, su papel es primordial en lo relativo a libertad de imprenta, la abolición de la censura previa y de la esclavitud, el libre mercado y la fisiocracia del “laissez faire”, ámbitos en los que su temperamento liberal y hábil discurso levantaron encendidas ovaciones de sus partidarios.
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Terminada la guerra, el rey traidor Fernando VII, reprime a los liberales y el riosellano, en pago a su esfuerzo y patriotismo, acaba en una prisión en Mallorca donde su salud queda seriamente mermada. El golpe de Riego restablece la constitución de Cádiz en 1820 y Argüelles es rehabilitado y nombrado Ministro de la Gobernación. Gestiona con prudencia olvidando las traiciones del pasado y evitando entrar en conspiración alguna. Sin embargo, la invasión de los cien mil hijos de San Luis, pone fin al trienio liberal y una condena a muerte le obliga a exiliarse en Inglaterra, donde vivirá 10 años de privaciones.
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Tras la muerte del felón, se amnistía a parte de los liberales exiliados, pero Argüelles como muestra de lealtad a su partido, decide no acogerse a ella en tanto en cuanto no se haga extensiva a todos sus colegas. Esta llegará cuando la regente Maria Cristina firma el Estatuto Real de 1834 y el asturiano regresa a su país.
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En su última década de vida apoyará la desamortización de su hermano masón Mendizábal y colaborará en la redacción de la constitución de 1837, liberal pero descafeinada a sus ojos. Su última gran responsabilidad política es la de presidente de las cortes y la tutoría legal de la niña reina Isabel II hasta su mayoría de edad.
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La prensa de la época lamentaba la muerte del hombre y del estadista, haciendo hincapié en que “ha muerto a pesar de sus dignidades, poco menos que en la indigencia, sin honores, títulos ni condecoraciones, aunque apreciado y venerado de sus mismos émulos y contrarios.” El pueblo de Madrid acompañó al cortejo fúnebre como señal de respeto y gratitud y sus restos reposan hoy en el Panteón de Hombres Ilustres.
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Argüelles es un político que pertenece a otra época. Una época convulsa llena de cambios para España y el mundo. Una época en la que la vida pública era elegida por algunos, no por ambición, renombre y oropel, sino por sentido del deber y patriotismo. En vísperas del aniversario de "La Pepa”, vaya este recuerdo a uno de sus padres, el asturiano y español Argüelles.

Marcos A. Díaz

jueves 6 de marzo de 2008

Gabinete bicolor en estilo naif


Todos los sondeos indican que las elecciones del próximo domingo 9 de Marzo de 2008, registrarán un virtual empate entre PSOE y PP las dos fuerzas mayoritarias representadas en el parlamento. Tras el cañoneo de los dos debates televisados, en los que ambos candidatos intercambiaron y encajaron proyectiles con más o menos puntería, el resultado es incierto y cualquiera de los dos partidos podría obtener la victoria. Sea cual sea el resultado y el estrecho margen que les separe, es seguro que ambos perderán si siguen hipotecados por la aritmética parlamentaria y los partidos bisagra que no forman ni quieren formar parte del equipo y el proyecto común. Estas minorías nacionalistas se limitan a ser los palmeros de quien obtiene la victoria y a conceder sus apoyos mientras puedan obtener algo para la parte en detrimento del todo. Pensar que esas fuerzas políticas y los sectores a los que representan pueden ser un apoyo estable y duradero más allá de la coyuntura del momento es un error de peso.
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Antes debe entenderse la derecha con la izquierda, el PSOE con el PP, los rojos con los azules porque debajo de los colores ambos son parte del mismo proyecto y entre ambos reúnen a la esencia de la nación. Cuánta alegría nace en el corazón de los enemigos de España cuando ven que los dos hermanos no se ponen de acuerdo en la gestión de la herencia y prefieren subastarla al mejor postor.

Los consensos primordiales que deben ser arreglados por los dos partidos mayoritarios tienen que estar garantizados por ley, pues es el futuro lo que las actuales prima donnas de la política son incapaces de negociar. Lo sustancial de la vertebración del estado, la educación, la despolitización de la Justicia, la sanidad, la política exterior más provechosa... ese espíritu de la transición que tanta prosperidad trajo y que se logró en una época mucho más convulsa que la actual.

Mis amigos españoles de Alemania, dicen que el alemán siempre toma las decisiones que afectan a su colectivo por riguroso consenso y negociación previa de las partes implicadas. Los equipos de trabajo de las empresas privadas pactan todos los detalles de cada proyecto hasta lo enervante, lo que suele consumir muchas energías y resta la imprescindible rapidez que exigen los mercados y la eficiencia. Sin embargo este rasgo tan germánico resulta una ventaja en la vida pública pues la torna constructiva y evita que cada gobierno haga tabla rasa de los caminos emprendidos por su predecesor. Este aspecto de la idiosincrasia alemana se demostró en los comicios federales de 2005 y las semanas posteriores, cuando quedó patente el grado de responsabilidad y sentido de Estado que puede llegar a tener su clase política.
Entonces, la derecha ganó a la izquierda por un punto porcentual y se plantearon varias combinaciones y pactos de gobierno. El “semáforo” reunía a socialdemócratas y verdes con liberales. La coalición “Jamaica”, englobaba a democristianos y liberales con verdes. Ambas posibilidades combinaban filosofías políticas antitéticas y en número de tres lo que era inédito en el panorama alemán. Las opciones naufragaron con el paso de los días arrojando al país a una terrible crisis de gobierno que duró mas de dos meses. Finalmente amigo lector, lo crea o no, la derecha y la izquierda pactaron un gabinete bicolor con ministros socialistas y democristianos presididos por la ganadora de las elecciones Angela Merkel.

Recuerdo haber escuchado la noticia del acuerdo en la radio del coche y que una mueca de pasmo me cambió la cara. Pensé inmediatamente, en lo imposible que sería en el panorama actual español y la diferencia entre unos políticos con sentido de Estado y unas vedettes mediáticas incapaces de dar su brazo a torcer y olvidar rencores y agravios.

No sé quien ganará el próximo domingo, pero si sé que una de las diferencias entre países democráticos consolidados y países de tebeo radica en la idea de equipo que tienen sus representantes políticos. Cuando un gabinete bicolor a la alemana deje de ser una ingenuidad en España... cuando los dos rivales salgan de sus trincheras y empiecen a mirarse a la cara sintiéndose parte del mismo equipo, entonces podremos hacer que este proyecto llamado España funcione.

Mientras tanto, y siempre... una de las dos Españas habrá de helarte el corazón.

Marcos A. Díaz