¿Una Gran Coalición a la alemana?... ¿En España?
Artículo publicado en "Asturias Liberal" (6/3/08) ,"Diario de América" (8/3/08)
Artículo publicado en "Asturias Liberal" (6/3/08) ,"Diario de América" (8/3/08)
Todos los sondeos indican que las elecciones del próximo domingo 9 de Marzo de 2008, registrarán un virtual empate entre PSOE y PP las dos fuerzas mayoritarias representadas en el parlamento. Tras el cañoneo de los dos debates televisados, en los que ambos candidatos intercambiaron y encajaron proyectiles con más o menos puntería, el resultado es incierto y cualquiera de los dos partidos podría obtener la victoria. Sea cual sea el resultado y el estrecho margen que les separe, es seguro que ambos perderán si siguen hipotecados por la aritmética parlamentaria y los partidos bisagra que no forman ni quieren formar parte del equipo y el proyecto común. Estas minorías nacionalistas se limitan a ser los palmeros de quien obtiene la victoria y a conceder sus apoyos mientras puedan obtener algo para la parte en detrimento del todo. Pensar que esas fuerzas políticas y los sectores a los que representan pueden ser un apoyo estable y duradero más allá de la coyuntura del momento es un error de peso. .
Antes debe entenderse la derecha con la izquierda, el PSOE con el PP, los rojos con los azules porque debajo de los colores ambos son parte del mismo proyecto y entre ambos reúnen a la esencia de la nación. Cuánta alegría nace en el corazón de los enemigos de España cuando ven que los dos hermanos no se ponen de acuerdo en la gestión de la herencia y prefieren subastarla al mejor postor.
Los consensos primordiales que deben ser arreglados por los dos partidos mayoritarios tienen que estar garantizados por ley, pues es el futuro lo que las actuales prima donnas de la política son incapaces de negociar. Lo sustancial de la vertebración del estado, la educación, la despolitización de la Justicia, la sanidad, la política exterior más provechosa... ese espíritu de la transición que tanta prosperidad trajo y que se logró en una época mucho más convulsa que la actual.
Mis amigos españoles de Alemania, dicen que el alemán siempre toma las decisiones que afectan a su colectivo por riguroso consenso y negociación previa de las partes implicadas. Los equipos de trabajo de las empresas privadas pactan todos los detalles de cada proyecto hasta lo enervante, lo que suele consumir muchas energías y resta la imprescindible rapidez que exigen los mercados y la eficiencia. Sin embargo este rasgo tan germánico resulta una ventaja en la vida pública pues la torna constructiva y evita que cada gobierno haga tabla rasa de los caminos emprendidos por su predecesor. Este aspecto de la idiosincrasia alemana se demostró en los comicios federales de 2005 y las semanas posteriores, cuando quedó patente el grado de responsabilidad y sentido de Estado que puede llegar a tener su clase política.
Entonces, la derecha ganó a la izquierda por un punto porcentual y se plantearon varias combinaciones y pactos de gobierno. El “semáforo” reunía a socialdemócratas y verdes con liberales. La coalición “Jamaica”, englobaba a democristianos y liberales con verdes. Ambas posibilidades combinaban filosofías políticas antitéticas y en número de tres lo que era inédito en el panorama alemán. Las opciones naufragaron con el paso de los días arrojando al país a una terrible crisis de gobierno que duró mas de dos meses. Finalmente amigo lector, lo crea o no, la derecha y la izquierda pactaron un gabinete bicolor con ministros socialistas y democristianos presididos por la ganadora de las elecciones Angela Merkel.
Recuerdo haber escuchado la noticia del acuerdo en la radio del coche y que una mueca de pasmo me cambió la cara. Pensé inmediatamente, en lo imposible que sería en el panorama actual español y la diferencia entre unos políticos con sentido de Estado y unas vedettes mediáticas incapaces de dar su brazo a torcer y olvidar rencores y agravios.
No sé quien ganará el próximo domingo, pero si sé que una de las diferencias entre países democráticos consolidados y países de tebeo radica en la idea de equipo que tienen sus representantes políticos. Cuando un gabinete bicolor a la alemana deje de ser una ingenuidad en España... cuando los dos rivales salgan de sus trincheras y empiecen a mirarse a la cara sintiéndose parte del mismo equipo, entonces podremos hacer que este proyecto llamado España funcione.
Mientras tanto, y siempre... una de las dos Españas habrá de helarte el corazón.
Los consensos primordiales que deben ser arreglados por los dos partidos mayoritarios tienen que estar garantizados por ley, pues es el futuro lo que las actuales prima donnas de la política son incapaces de negociar. Lo sustancial de la vertebración del estado, la educación, la despolitización de la Justicia, la sanidad, la política exterior más provechosa... ese espíritu de la transición que tanta prosperidad trajo y que se logró en una época mucho más convulsa que la actual.
Mis amigos españoles de Alemania, dicen que el alemán siempre toma las decisiones que afectan a su colectivo por riguroso consenso y negociación previa de las partes implicadas. Los equipos de trabajo de las empresas privadas pactan todos los detalles de cada proyecto hasta lo enervante, lo que suele consumir muchas energías y resta la imprescindible rapidez que exigen los mercados y la eficiencia. Sin embargo este rasgo tan germánico resulta una ventaja en la vida pública pues la torna constructiva y evita que cada gobierno haga tabla rasa de los caminos emprendidos por su predecesor. Este aspecto de la idiosincrasia alemana se demostró en los comicios federales de 2005 y las semanas posteriores, cuando quedó patente el grado de responsabilidad y sentido de Estado que puede llegar a tener su clase política.
Entonces, la derecha ganó a la izquierda por un punto porcentual y se plantearon varias combinaciones y pactos de gobierno. El “semáforo” reunía a socialdemócratas y verdes con liberales. La coalición “Jamaica”, englobaba a democristianos y liberales con verdes. Ambas posibilidades combinaban filosofías políticas antitéticas y en número de tres lo que era inédito en el panorama alemán. Las opciones naufragaron con el paso de los días arrojando al país a una terrible crisis de gobierno que duró mas de dos meses. Finalmente amigo lector, lo crea o no, la derecha y la izquierda pactaron un gabinete bicolor con ministros socialistas y democristianos presididos por la ganadora de las elecciones Angela Merkel.
Recuerdo haber escuchado la noticia del acuerdo en la radio del coche y que una mueca de pasmo me cambió la cara. Pensé inmediatamente, en lo imposible que sería en el panorama actual español y la diferencia entre unos políticos con sentido de Estado y unas vedettes mediáticas incapaces de dar su brazo a torcer y olvidar rencores y agravios.No sé quien ganará el próximo domingo, pero si sé que una de las diferencias entre países democráticos consolidados y países de tebeo radica en la idea de equipo que tienen sus representantes políticos. Cuando un gabinete bicolor a la alemana deje de ser una ingenuidad en España... cuando los dos rivales salgan de sus trincheras y empiecen a mirarse a la cara sintiéndose parte del mismo equipo, entonces podremos hacer que este proyecto llamado España funcione.
Mientras tanto, y siempre... una de las dos Españas habrá de helarte el corazón.
Marcos A. Díaz
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