Se busca profesor bilingüe...
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Resulta interesante viajar por el continente europeo y comprobar el nivel de inglés en unos países y en otros. Es no menos curioso el vínculo entre índices altos de anglofonía, un sistema educativo eficiente y unas cifras exitosas de desarrollo y productividad. Al aterrizar, ya de vuelta en España, uno se plantea: ¿En qué lugar están los niveles en nuestro país? ¿Es el español medio, un buen locutor de inglés? Si tomásemos al azar a 20 jóvenes españoles entre 18 y 28 años y los enfrentásemos en singular combate lingüístico a grupos idénticos en número y edad procedentes de Holanda, Dinamarca, Alemania o Finlandia seguramente los resultados nos sacarían los colores. Antes de los 20 años, porcentajes altos de ciudadanos de estos países leen, escuchan y ven cine en inglés; hasta los 45 trabajan y comercian en este idioma por pura necesidad de competencia laboral; los de 65 o menos mantienen un nivel que les permite expresarse con fluidez e incluso las personas mayores tienen algún rudimento que chapurrean llegado el caso. Hay que remontarse a las más veteranas generaciones, para encontrar la alalia anglófona que profesan aquí nuestros jóvenes. ¿Qué podemos asimilar de la experiencia educativa de estos países y cómo podríamos llevar su receta a la práctica en el nuestro?
Padres de familia y ministros de educación por este orden, (pues estos no son nada sin aquellos) van tomando conciencia ya, de la menesterosa situación idiomática en la que están sus tutelados en la educación pública. La maquinaria de la enseñanza bilingüe se pone en marcha poco a poco y que nuestros niños hablen inglés como lo haría un holandés es solo cuestión de tiempo, aunque ignoro si ese tiempo será de una generación o nos llevará más.
La clave para hacer más breve ese lapso y mejorar los resultados, no debe pasar necesariamente por incrementar el número de horas de la asignatura al cabo de la semana lectiva. Mejorar el nivel en un idioma extranjero implica vivir una inmersión lingüística cotidiana. Un laboratorio que proporcione desde la escuela, la visión de la vida a través del cristal de la nueva lengua. El inglés debe pasar de asignatura, a herramienta de trabajo. Un medio razonable y probado en otras naciones, es la impartición progresiva de algunas asignaturas no instrumentales, en la lengua objeto de la inmersión.
Esta filosofía es la idea motriz del proyecto AICLE (aprendizaje integrado de contenidos en lengua extranjera) que a pesar de contar con una larga tradición en los países mencionados más arriba apenas lleva un lustro de tímida trayectoria en España, casi siempre a través de centros pilotos y sin la verdadera ambición de ser generalizado.
Los responsables educativos se encuentran con el mal endémico que este proyecto trata de paliar en la sociedad al intentar llevarlo a la práctica: la falta de profesionales con dominio del idioma. Faltan profesores especialistas que sepan y puedan impartir sus respectivas disciplinas en lengua extranjera. La Consejería de Educación del Principado de Asturias, ha realizado recientemente entrevistas para seleccionar a los candidatos mas adecuados. Estos provienen de una bolsa de trabajo abierta con el fin de cubrir la falta de profesorado competente planteada por los centros bilingües. La oferta de la administración superó ampliamente a la demanda del profesorado en los puestos de inglés; las cifras de maestros y profesores francófonos disponibles fueron incluso más decepcionantes..
Me resulta altamente preocupante, que las energías presupuestarias se pierdan en habilitar más y más centros bilingües perdiendo de vista la adecuada y suficiente formación que los profesores necesitan para rendir este servicio. No hablamos de cursillos de 100 horas, sino de multiplicar los convenios para estancias en el extranjero, prácticas en centros del exterior, y crear un perfil estandarizado del profesor AICLE. Todo eso cuesta dinero, y mientras la educación bilingüe no cumpla unos estándares de calidad, cada centro que se habilite para este fin no será más que un gesto bienintencionado de cara a la galería.
El inglés es la lingua franca de nuestros tiempos. Su dominio en las cuatro destrezas comunicativas es imprescindible para competir en pie de igualdad en un mundo globalizado. Las familias lo saben y lo demandan. Los responsables en política educativa tienen una tarea que cumplir: manos a la obra.
© 2007, Marcos A. Díaz
Padres de familia y ministros de educación por este orden, (pues estos no son nada sin aquellos) van tomando conciencia ya, de la menesterosa situación idiomática en la que están sus tutelados en la educación pública. La maquinaria de la enseñanza bilingüe se pone en marcha poco a poco y que nuestros niños hablen inglés como lo haría un holandés es solo cuestión de tiempo, aunque ignoro si ese tiempo será de una generación o nos llevará más.
La clave para hacer más breve ese lapso y mejorar los resultados, no debe pasar necesariamente por incrementar el número de horas de la asignatura al cabo de la semana lectiva. Mejorar el nivel en un idioma extranjero implica vivir una inmersión lingüística cotidiana. Un laboratorio que proporcione desde la escuela, la visión de la vida a través del cristal de la nueva lengua. El inglés debe pasar de asignatura, a herramienta de trabajo. Un medio razonable y probado en otras naciones, es la impartición progresiva de algunas asignaturas no instrumentales, en la lengua objeto de la inmersión.
Esta filosofía es la idea motriz del proyecto AICLE (aprendizaje integrado de contenidos en lengua extranjera) que a pesar de contar con una larga tradición en los países mencionados más arriba apenas lleva un lustro de tímida trayectoria en España, casi siempre a través de centros pilotos y sin la verdadera ambición de ser generalizado.
Los responsables educativos se encuentran con el mal endémico que este proyecto trata de paliar en la sociedad al intentar llevarlo a la práctica: la falta de profesionales con dominio del idioma. Faltan profesores especialistas que sepan y puedan impartir sus respectivas disciplinas en lengua extranjera. La Consejería de Educación del Principado de Asturias, ha realizado recientemente entrevistas para seleccionar a los candidatos mas adecuados. Estos provienen de una bolsa de trabajo abierta con el fin de cubrir la falta de profesorado competente planteada por los centros bilingües. La oferta de la administración superó ampliamente a la demanda del profesorado en los puestos de inglés; las cifras de maestros y profesores francófonos disponibles fueron incluso más decepcionantes..
Me resulta altamente preocupante, que las energías presupuestarias se pierdan en habilitar más y más centros bilingües perdiendo de vista la adecuada y suficiente formación que los profesores necesitan para rendir este servicio. No hablamos de cursillos de 100 horas, sino de multiplicar los convenios para estancias en el extranjero, prácticas en centros del exterior, y crear un perfil estandarizado del profesor AICLE. Todo eso cuesta dinero, y mientras la educación bilingüe no cumpla unos estándares de calidad, cada centro que se habilite para este fin no será más que un gesto bienintencionado de cara a la galería.
El inglés es la lingua franca de nuestros tiempos. Su dominio en las cuatro destrezas comunicativas es imprescindible para competir en pie de igualdad en un mundo globalizado. Las familias lo saben y lo demandan. Los responsables en política educativa tienen una tarea que cumplir: manos a la obra.
© 2007, Marcos A. Díaz

4 Ver / Hacer comentarios:
Muchas felicidades. Me gusta mucho el artículo desde el principio al final
RAmon
Gracias Ramón por tomarte el tiempo de leerte el artículo y dejar tu comentario. Me gustaría saber la opinión sobre este tema de Alberto que seguro tiene opinión formada sobre las ensañanza bilingüe.
un saludo
Felicidades por otro (brillante) artículo!
Estilo y contenido: 10
Se nota que ya aprendes y atacas los temas por separado (no entrando al trapo de comparar bilingüismo racional de carácter universal con los bilingüismos irracionales y regionalistas).
Felicidades!
/F.T.
Gracias FT.
Bilingüismo regionalista? Puedo estar de acuerdo con ellos el primer domingo del mes incluso... no estoy en contra por defecto.
siempre que no se manche la lengua con el lodo de la política me parece bien.
este tema es interesante.
un saludo y felices fiestas
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